Comunicación asertiva en el entrenamiento deportivo

Vamos por partes…

¿Qué es la comunicación?

Podríamos definirla como un proceso que consiste en la transmisión e intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor. Pero cuando se trata de un grupo de personas luchando por unos mismos objetivos, ésta se vuelve muy importante.

Cuando hablamos de metodología, todavía no se le da el peso a la comunicación que realmente tiene, pero es cierto que a lo largo de los años, ha ido ganando espacio dentro del mundo deportivo, convirtiéndose, para algunos clubes, en un instrumento imprescindible para alcanzar dichos objetivos.

Normalmente, valoramos a un entrenador por conocer aspectos tácticos, técnicos… pero si no sabe comunicarlos, si no puede transmitirlos de manera asertiva, no podrá dirigir un equipo eficazmente. La asertividad es la habilidad social de comunicar y defender nuestros propios derechos e ideas de manera adecuada y respetando las de los demás, por lo tanto es algo que se puede aprender, trabajar y potenciar. Representa una autoestima saneada y una concepción de igualdad de derechos y valores como el respeto y tolerancia.

Aspectos a trabajar en la comunicación asertiva:

Expresar los sentimientos directamente, positivos y negativos de manera eficaz.

Escucha activa. Oir no es lo mismo que escuchar. Escuchar es lo más importante y a la vez lo más difícil de todo el proceso comunicativo.

Empatizar, conocer y reconocer las emociones propias y ajenas

Componentes no verbales de la comunicación asertiva

No nos debemos fijar tanto en qué se dice, sino en cómo se dice, ya que el lenguaje no verbal y ese tono utilizado, va a influir de lleno en cómo el jugador o la jugadora va a interpretar los mensajes que le llegan.

No podemos no comunicar. Incluso cuando estamos callados, seguimos mandando mensajes acerca de nosotros mismos a través de nuestro cuerpo. La expresión facial por ejemplo, juega un papel importante ya que muestra nuestro estado emocional.

Cuando un entrenador comunica, envía dos partes iguales de importantes: contenido (verbal) y emoción (no verbal), y para que sea efectivo, tiene que haber coherencia entre ambas partes: es decir, tiene que decir lo mismo con sus palabras que con su cuerpo.

Por eso es importante conocer nuestro lenguaje no verbal y saber como reaccionamos ante diferentes escenarios para ver si estamos dando la imagen que queremos dar, si estamos trasmitiendo todo lo que queremos realmente transmitir.

La voz como una poderosa herramienta de comunicación

Volumen: alzar la voz esta mal siempre 🙂 es verdad, que en un partido hay que dar directrices y se necesita aumentar el volumen, pero ¡ojo! una cosa es hablar alto para que un jugador te escuche, y otra muy distinta es pegarle gritos, acompañados de ciertos movimiento corporales, que puede ser interpretado por el jugador como algo negativo, incluso agresivo, aun que nuestra intención sea buena.

Tono: Socialmente, se asocia el tono grave a firmeza y seguridad y le damos más credibilidad a la persona. Pero si intercalamos, buscando un tono modulado, captaremos mejor la atención. Variando nuestro tono de voz, pondremos énfasis en las ideas más relevantes.

Velocidad y fluidez: velocidad natural, ni rápido, ni despacio. Se tiene que entender y para ello, tenemos que hablar con claridad. Las repeticiones por ejemplo, pueden hacernos parecer inseguros. Debemos tener en cuenta que un entrenador puede comunicar a la vez de manera individual, es decir a cada jugador y jugadora, y de manera colectiva, como equipo. Es por ello, que no podemos mantener un modelo único de comunicación. Las reacciones de las personas que forman el equipo pueden ser muy diferentes. Por eso es importante conocer a quién nos estamos dirigiendo y queremos dirigir. Conectar, ganar su confianza, entender su cultura, adaptarnos a su sistema de valores y empatizar, nos ayudará a mejorar nuestra comunicación. Otro factor a tener en cuenta es adaptar el lenguaje a cada situación y a cada jugador.

Los silencios: cada silencio provoca un efecto en quien lo recibe, por eso es importante introducirlos en nuestros discursos. Sirve como pausa reflexiva, para dar tiempo a valorar lo que acaban de escuchar, o para reactivar la atención de los despistadillos.

COMPONENTES VERBALES DE LA COMUNICACIÓN ASERTIVA

La conversación es la herramienta verbal de la que nos vamos a servir para transmitir información y mantener relaciones sociales adecuadas. Mantener naturalidad en el lenguaje y eliminar el ruido de las conversaciones enviando siempre mensajes claros y concisos, nos ayudará a que nuestra conversación fluya.

Feedback o retroalimentación: Cuando hablamos, necesitamos saber si estamos siendo escuchados o si se nos está entendiendo. Vamos a buscar esas señales que nos indiquen si estamos sorprendiendo, si estamos aburriendo, si estamos aportando… En definitiva, la retroalimentación será ese intercambio mutuo de señales de atención y comprensión. Lo primero, es disponerse a escuchar. Lo segundo, es aprender a hacer un feedback constructivo. Una crítica siempre ha de hacerse desde lo que se hace, y no desde lo que se es, dejando atrás esas «etiquetas» personales que acostumbramos a utilizar.

Cuando vemos un conflicto que se repite en un equipo, sea del nivel que sea, significa que no se han utilizado los mecanismos de comunicación asertiva, en la que todos los integrantes puedan expresar su opinión y resolver los conflictos en el ambiente que sea más adecuado. Todo conflicto sin resolver, ligado a la comunicación, se verá reflejado en el campo y resultados. Es necesario entablar conversaciones desde un punto de vista colaborativo. No consiste solo en soltar todo lo que sabemos, sino que tiene que darse un intercambio de ideas entre jugador y cuerpo técnico. Se debe observar la atmósfera social de un equipo, hacer que los integrantes sientan que forman parte y que son escuchados, que su opinión importa. Esto es válido y trasciende a todos los miembros del equipo.

Estos son sólo algunos tips, pero hay técnicas maravillosas para mejorar nuestra comunicación que os animamos a que practiquéis.

Terminamos con esta frase, real como la vida misma 🙂

Comunico, luego existo

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